Prosegur Transportes | Cinco minutos dramáticos y sin bomberos

El incendio de un furgón blindado puso ayer en peligro la vida de dos de sus tres ocupantes y en evidencia la escasez de efectivos que padece el Parque de Bomberos de Avilés. Afortunadamente todo quedó en un susto, sin más daños que los materiales, únicamente en el vehículo. El fuego, de origen eléctrico, en el motor, se declaró minutos antes de las once de la mañana cuando el furgón, de una empresa de seguridad privada, circulaba por la calle de Fernando Morán sentido descendente, a la altura del entronque con Juan XXIII.
El conductor salió del vehículo sin problemas, pero sus dos compañeros se vieron atrapados en la parte posterior, donde viajaban custodiando el dinero, como es preceptivo, un habitáculo independiente que solo se puede abrir desde el exterior mediante un sistema eléctrico que, dado el origen del incendio, no funcionó.
En ese momento no había bomberos de servicio en Avilés. Ni uno. Los cinco que formaban el turno de guardia estaban en Carreño, en DuPont, una visita programada con el fin de familiarizarse con la planta de cara a una hipotética actuación. Son catorce kilómetros, veinte minutos de viaje en el mejor de los casos, demasiado tiempo para los vigilantes atrapados en el cajón de furgón. Los dos extintores que vació el conductor no surgieron efecto, el fuego iba a más y el humo comenzaba a colarse en el interior de tan reducido espacio.

Los bomberos tardaron veinte minutos en llegar al lugar del siniestro, quince más del trayecto más rápido desde la base
La tragedia no se consumó gracias al temple y a la habilidad de uno de ellos, que con la ayuda de un destornillador consiguió abrir desde dentro, mecánicamente, una de las puertas del vehículo.
«Lo pasamos mal, fueron tres o cuatro minutos angustiosos, pero estamos bien», declararon aún con el susto metido en el cuerpo. Los bomberos, que llegaron un tiempo después, sofocaron el incendio sin mayores problemas y el dinero, una cantidad «importante», no se quemó. Era la pregunta que hacían la mayoría de los curiosos que se arremolinaron en torno al furgón, desconocedores de la dramática situación que vivieron sus ocupantes.
No es la primera vez que Avilés se queda unas horas sin bomberos. Sin ir más lejos paso hace dos semanas, cuando la dotación de servicio, también de cinco, se tuvo que desplazar a Aboño, a unos 21 kilómetros , como refuerzo ante una emergencia. Sucede con cierta frecuencia, aunque no en todas el parque de Avilés se queda completamente desierto. Unas veces permanecen dos o tres bomberos y otras tales ausencias se cubren con efectivos que a su vez se desplazan de otros parques más o menos próximos, como el de Pravia. Depende de la disponibilidad.
La estrechez de bomberos que padece el parque avilesino y las posibles consecuencias han sido denunciadas una y otra vez por la plantilla, con advertencia expresa de que podía pasar lo que pasó ayer. Del parque a la céntrica calle de Fernando Morán, lugar del incendio, hay menos de cinco minutos, por lo que de estar allí habrían tenido tiempo para llegar, rescatar a los vigilantes atrapados y sofocar el incendio. A fin de cuentas la situación tampoco era de las peores que se pueden dar en una comarca como la de Avilés, en la que se asienta industria pesada y potencialmente peligrosa, además de un puerto, un aeropuerto y una red ferroviaria por lo que viajan personas y mercancías. Es cierto que cuentan con sus propias dotaciones de bomberos en algunos casos, pero también lo es que en la mayoría de las situaciones en las que se enciende la luz roja precisan el refuerzo del parque de Avilés.
Información completa en : Elcomercio.es

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